Por el Camino Viejo

2015 - Óleo sobre madera 54-3/4"x48"

El camino viejo aunque olvidado, sus huellas nos hacen recordar...

 

El valor sentimental de esta pieza va más allá del aspecto pictórico que la compone. Su imagen recrea una escena del barrio Yaurel de Arroyo a mediados de la década de los años 40. Ya ante la ausencia  física de los elementos que existían para esa época: la casa de mi abuelo Erasmo Cora (1880-1982) hijo de esclavo, la tienda (utilizada para la venta de productos agrícolas) el palo de almendra, etc; la estampa pudo ser lograda a través de la entrevista y el recuerdo de las vivencias de la niñez de mi padre, Teófilo Cora Flores y mi tío mayor de quien llevo su mismo nombre, Ángel Luis Cora.

 

En aquel tiempo contaban en la finca con sesenta (60) cabezas de bueyes y ocho (8) carretas para transportar la caña. Algunos de sus nombres, según la memoria del viejo eran:

 

Topo, Presidente, Caretito, Senador, Canelo, Bandolero, Olivero, Pulsera, Lirio, Lili, Flor de Mayo, Chocolate, Camello, Crema, Mula, Cobé,  Maravilla, Consejo, Mancha, Humilde, Caramelo, Voluntario, Conejo, Carolina, Buena Vista, Losa, Tintero, Conga, Marcano, Reyito, Peronía, Cundiamor, Cañón, Horizonte, Génova, Coronel, Voluntario, Fuyosa, Mejorana, Fulminante, Abayarde, Medalla, Domingo, Liebre, Porcelana, Avispa, Flores Negras, Mario, Costa Firme, Volantón...

 

- Pero...como aún puedes acordarte de tantos nombres? Le pregunté sorprendido.

 

- Ese era nuestro diario vivir. Respondió

 

- Porqué tantos bueyes si sólo contaban con ocho (8) carretas?

 

Me contaba el viejo que: "por lo escalpado del camino en el sector La Cierrita del barrio Yaurel, era necesario añadir tres (3) quintas en la parte posterior de la carreta para poder dominar la carga y que ésta no arrastrara cuesta abajo a la yunta principal de bueyes que iban al frente". Las quintas eran yuntas de bueyes adicionales que según la pendiente del camino y el peso, podían combinar hasta ocho (8) bueyes por carretera. Una admirable aplicación de la ciencia física con métodos rudimentarios de ingeniería por parte de nuestros antepasados...

 

Por El Camino Viejo yacen las huellas de nuestro insigne Abelardo Díaz Alfaro, pues era la ruta que  conducía a la escuela del barrio Yaurel de Arroyo donde inició sus funciones como trabajador social en la rularía de este pueblo a principios de la década de los años 1940. Escenario que sirvió de  inspiración para la redacción de su primera colección de cuentos titulada Terrazo, obra que en 1947 lo consagra como el más destacado narrador de todos los tiempos en la literatura puertorriqueña. Ejemplar que ha sido traducido en múltiples idiomas: inglés, alemán, polaco, checo, italiano, portugués, ruso y en el sistema Braille de Los Estados Unidos.

 

Ahí está de nuevo ese pequeño escenario, por alguna razón; como imán, atrayendo e inspirando a aquellos  ilustres que incidental o accidentalmente han protagonizado eventos de trascendencia histórica en nuestro pueblo de Arroyo.

 

“Camino Viejo, silente testigo de la extinta generosidad del pasado; punto de encuentro de faenas compartidas donde se entrecruzaban destinos motivados por el arduo sacrificio para el sustento diario.

 

Hoy el sol ya no calienta tus intermitentes peldaños; la armadura que cubre tu alma, ha fosilizado los rastros del campesino y con ellos el recuerdo de sus luchas. La compañera que bañaba tu costado, en ocasiones, al pasar la primavera te visita pero, por tan solo un instante. Las curvas de tus siluetas baldías que bailoteaban entre los montes acariciando sus faldas, hoy yacen arropadas por el  olvido.

 

Camino Viejo que con profunda nostalgia te recuerdo desnudo, en ti dibujado el pentagrama de huellas que armonizaban las notas de nuestra historia. Ya no escucho tu canción acompañada por el coro de la brisa entre las ramas de los árboles sobre ti abrazados, extraño la frescura de tu aroma silvestre, extraño la melodía acompasada de un “bienteveo-bienteveo”…

 

Hoy, aunque los parámetros del tiempo no han cambiado, las corrientes del avance y los adelantos pretendiendo acortar las distancias, con irónica indiferencia nos  alejan cada vez más...y más de ti, Camino Viejo".

Camino Viejo 2015

© 2020 por Angel L. Cora