Éxtasis

2012 - Oleo sobre lienzo 30"x48"

Un tema controversial, polémico y apasionado es el tema del desnudo en pintura. Cada día hay menos escandalizados ante la contemplación de un cuerpo desnudo. Es más, a estas alturas, quien se ofende por ver al ser humano tal y como es, sin ropa y otros aditamentos, es un hipócrita. La búsqueda de la belleza del cuerpo humano, sobre todo el femenino porque por mucho tiempo los pintores fueron, predominantemente hombres, ha sido una constante en la historia del arte.Para la iglesia el desnudo ha sido tabú; índice de bajas pasiones, se dice, objeto de vergüenza y fuente de pecado. La religión islámica es aún más rigurosa; ni con ropa se sugiere pintar la figura humana. Ha habido épocas más permisivas; el Renacimiento, aunque justificando el desnudo: ¡Es que es una diosa!... o era una mujer a quien se le caía, sin querer, la ropa… o … la hojita de parra. Goya pintó una maja desnuda… sin excusas. Lo que le provocó un proceso de la Inquisición. Luego pintó la misma mujer, esta vez con ropa. Lo que a mi humilde entender , la hace más sensual y erótica. Los artistas continúan fascinados..? Con la desnudez ? Tal vez con la sensualidad.

 

En el arte, la inmoralidad no puede existir. El arte transita por los caminos de lo sagrado. Los verdaderos pecadores son el rojo, el amarillo, el blanco y también un poco el azul; la mezcla que imita el color de la carne. La piel es el vehículo de la sensualidad y la mente humana completará el cuadro. El artista sugiere, la mente añade. El artista muestra, la mente busca y ve lo que no se ve, intuye, crea la imagen nueva. El artista provoca, la mente convierte en objeto de deseo contenido su visión. Ahí esta esa mujer. No esta desnuda, pero el observador lo hará. Le basta ver esa piernafornida y una parte del muslo para imaginar toda la fortaleza de sus glúteos. Le basta ver la silueta de una parte del busto para imaginar sus senos. El cello ayuda. El cello tiene forma de mujer. El hombre se entrega al otro cuerpo como se entrega a la música. Una de las manos de la mujer sostiene el arco, la otra toca la curvatura del instrumento. Son unas manos sanas, saludables, hermosas. Deben saber tocar. La quijada poderosa que sostiene la boca entreabierta de la mujer, provocan, aunque el observador no dé señales de ello, el verdadero éxtasis. Allí …en su mente. La pintura es mental.

© 2020 por Angel L. Cora